Durante unas 26 horas, el telescopio espacial Euclid apuntó a una de las regiones más difíciles del cielo: el abarrotado bulbo central de la Vía Láctea. El resultado es un mosaico de seis gigapíxeles que contiene más de 60 millones de estrellas, además de nebulosas, cúmulos y nubes de polvo. La imagen es espectacular, pero su mayor valor será temporal: ofrece una referencia anterior a futuros eventos de microlente gravitacional que podrán revelar y pesar planetas.
Euclid no descubrió miles de exoplanetas en esa jornada. Para registrar un evento de microlente completo habría tenido que vigilar cada estrella durante más de veinte días, no uno. Lo que sí hizo fue fotografiar con enorme nitidez el campo que observará el telescopio Nancy Grace Roman. Cuando Roman detecte una alineación futura, los astrónomos podrán volver a la posición y el brillo medidos por Euclid antes de que las estrellas se superpusieran.
Una cámara amplia en un campo extremo
La observación se realizó el 23 de marzo de 2025 con VIS, la cámara de luz visible de Euclid. Nueve apuntados formaron un área de 4,8 grados cuadrados, equivalente a unas 22 lunas llenas. La resolución y sensibilidad son comparables a las de la cámara de campo amplio de Hubble, pero cada apuntado de Euclid abarca un área unas 270 veces mayor. Esa combinación permite separar estrellas individuales en una región donde sus imágenes parecen amontonarse.
La versión pública en color combina la nitidez monocroma de VIS con observaciones en filtros ópticos del telescopio Canada-France-Hawai‘i. Por eso no debe confundirse la paleta final con una única exposición a color de Euclid. La imagen científica base sigue siendo un producto de la misión europea; el color ayuda a interpretar y comunicar la estructura del campo.

Cómo una estrella se convierte en lupa
La microlente gravitacional ocurre cuando una estrella de primer plano pasa casi exactamente delante de otra más lejana desde nuestra perspectiva. La gravedad de la estrella cercana curva y concentra la luz del fondo, produciendo un aumento temporal de brillo. Si la estrella lente tiene un planeta, la gravedad del planeta añade una desviación breve y asimétrica a la curva de luz.
La técnica no necesita ver el planeta ni recibir luz de él. Puede encontrar mundos fríos y lejanos de su estrella anfitriona, una población menos accesible a los tránsitos y a la velocidad radial. También puede detectar planetas errantes que no orbitan una estrella. Su inconveniente es que la alineación no se repite: cada evento debe medirse bien mientras ocurre.
Por qué una imagen anterior ayuda a medir masas
La curva temporal permite inferir una combinación de masa, distancia y movimiento, pero esas variables pueden quedar degeneradas. Una imagen de alta resolución tomada años antes ofrece una segunda época. Al compararla con observaciones posteriores, los investigadores pueden medir cómo se desplazaron por separado la estrella lente y la estrella de fondo. Esa información astrométrica ayuda a romper degeneraciones y estimar la masa del sistema planetario.
La región elegida coincide con el campo que Roman monitorizará en su búsqueda de planetas por microlente. Euclid ha registrado ya cómo eran esas fuentes antes de alinearse. No sabe cuáles protagonizarán un evento, pero conserva el punto de partida de todas ellas. Es una inversión científica cuyo rendimiento llegará cuando se combine con años de separación temporal.

Más que una búsqueda de planetas
El mosaico también permite estudiar movimientos estelares, estrellas binarias, enanas marrones, regiones de formación estelar y la distribución del polvo. El bulbo contiene poblaciones antiguas y densas que registran la historia dinámica de la Vía Láctea. Una sola imagen amplia y uniforme ofrece un catálogo común para muchas preguntas, aunque cada una necesitará calibraciones y campañas adicionales.
Esta observación fue una excepción dentro de una misión diseñada principalmente para cartografiar miles de millones de galaxias y estudiar materia oscura, energía oscura y gravedad. Precisamente la amplitud y precisión necesarias para esa cosmología convierten a Euclid en un instrumento útil para la arqueología galáctica.
Escala de evidencia
- Medido: más de 60 millones de estrellas en un mosaico de seis gigapíxeles obtenido en unas 26 horas.
- Preparado: una referencia astrométrica anterior para el campo de microlentes de Roman.
- Posible: confirmar sistemas y estimar masas al combinar observaciones separadas en el tiempo.
- No ocurrido: Euclid no detectó nuevos eventos de microlente ni miles de planetas en esa única jornada.
La imagen no contiene planetas visibles esperando ser señalados. Contiene algo más útil para la ciencia: el estado inicial de millones de estrellas antes de que la geometría revele algunos de sus mundos ocultos.

